Los 12 Portales del Alma

 

Responsabilidad

La responsabilidad es mi contacto con la realidad, es la raíz que me aferra a la tierra de mi realidad, eso es lo que se llama responsabilidad.

Ser responsable no tiene que ver con hacer una cantidad de cosas; tiene que ver con que así sea una sola cosa que hagamos, eso lo hagamos con todo el corazón y que tenga calidad. Las cosas que tienen calidad parten de nuestra conciencia y son un reflejo del alma, el alma se expresa a través de la responsabilidad.

La única responsabilidad que tenemos, la responsabilidad total, la mayor, la más universal, es construir una red de relaciones amistosas; la amistad precede al amor tanto condicionado como incondicional, la amistad es el sustantivo de todas las relaciones, sin amistad es imposible construir una relación solida.

La verdadera responsabilidad parte de una relación de amistad. Seamos amigos antes que todo.

Inclusividad

La irritabilidad es reactividad sin sentimiento y sin discernimiento.

Responsabilidad es crear relaciones amistosas por que las relaciones amistosas construyen puentes.

Condición de la inclusividad es la ternura.

Digamos que la ternura es la condición para un buen carácter y un buen carácter es el mejor regalo que le podemos hacer al alma.

Participatividad

La comunión es la esencia de la vida y el sentido de toda la vida es la participación.

La pregunta esencial debe ser: Que espera la vida de mí? Y no lo que siempre nos preguntamos: Que espero yo de la vida?. Entonces debemos preguntarnos siempre en cada momento: Que le puedo yo regalar a la vida ahora y aquí?. Esa es la técnica para entrar en contacto porque automáticamente cuando le das a la vida, la vida te regala lo mejor, no lo que esperas, sino lo que necesitas.

Soledad

El sendero del Místico es el de la belleza interior; la belleza interior es la perpetua compañía; es lo que nos permite conmovernos o movernos desde el interior y no desde afuera, porque tienen un corazón sensible que viene de su propia solidez interior que es la del alma; ahí se puede conquistar la genuina relación.

El dolor y la soledad son los despertadores espirituales más grandes que existen.

La soledad es estar con nosotros mismos, cuando estamos con nosotros nunca estamos solos. No temamos a la soledad porque son momentos de descubrimiento y confrontación interior que enriquecen nuestra vida.

Serenidad

Serenidad es imperturbabilidad interior; es coherencia interior; es armonía interior que viene cuando marcamos nuestro propio ritmo o cuando producimos nuestra propia nota.

En la serenidad todas las cosas se vuelven una oportunidad.

El mejor maestro es el mejor de los aprendices.

En la serenidad existe la humildad absoluta.

Así que en la serenidad se conquista la verdadera paz, no externa, no de la calma aparente, exterior; si no la verdadera paz interna, que es donde puede fluir el verdadero rio de la vida.

Tenemos un compas de la vida que es un ritmo espiritual; ese ritmo espiritual es saber vivir en soledad con serenidad.

Calma

Un discípulo es un aprendiz de la vida. La vida del discípulo es la vida de el que conquista la calma aun en medio de la tempestad, porque es la vida del que sabe reconocer en la dualidad la unidad esencial. Es una vida dual pero en una unidad del alma y personalidad.

La calma es la ciencia de la proyección del alma a la relación con el mundo y con la gente.

Correctas relaciones humanas son relaciones que reflejan el alma y no la personalidad.

Desapego

El alma viene a cumplir una misión y esa misión es el servicio.

Tarde o temprano descubrimos que nuestra misión es servir y que la tarea básica del alma se cumple cuando desarrollamos correctas relaciones humanas.

Las correctas relaciones humanas son relaciones armónicas, es decir, relaciones que no están fundamentadas en el apego. Por eso la primera condición para ese recorrido es que la personalidad conquiste el desapego.

La condición del sufrimiento es el apego.

Cuando nos conocemos o mejor dicho cuando nos reconocemos; nos reconocemos en esa parte esencial del ser que no puede desarrollar dependencia. En esa parte intima de nosotros que se aprecia, se ama, se respeta y que tiene una autoimagen adecuada.

Intuición

La iluminación es la manifestación del despertar a la intuición, la intuición es la herencia más sagrada, porque cuando conquistamos la intuición estamos accediendo al ojo de la iluminación.

Cuando eres capaz de integrarte al momento y darle la vida al mundo a través de la ventana abierta del momento, en ese instante estas ingresando en el momento mágico de la inspiración y de la intuición.

El corazón es el cerebro de la intuición; uno no tiene intuiciones con el cerebro sino con el corazón; por eso decimos tengo una corazonada. Una corazonada es el embrión de una intuición, lo que se siente con el corazón, se siente con toda la energía magnética, con todo el cerebro; todo lo que se siente con el corazón es intuir. El intuir involucra no solo pensar sino especialmente sentir, pero ese sentir involucra la no resistencia de un actuar con fluidez. Cuando intuyo estoy uniendo mi pensar, mi actuar y mi sentir en un solo movimiento y momento; en ese momento soy perfecta sincronicidad.

Es decir, cuando no tengo que pensar para actuar, cuando no tengo que sentir para actuar, o sea, cuando mi pensar, mi sentir y mi actuar me guían sincrónicamente en una dirección que me conduce a la integridad; en ese momento yo soy vidente, soy pura luz, pura intuición. En ese instante llego a una visión trascendental.

Si nacemos a la intuición, sabiendo que toda intuición es una corazonada que nace en el ojo invisible de nuestro corazón que es sensible al ojo del alma; entonces podemos conquistar la sabiduría.

Sabiduría

La sabiduría es singular porque es integradora; es la capacidad de vislumbrar la totalidad. La sabiduría nos hace visionarios y nos hace entrar en el territorio del alma, mucho mas allá de la intuición; solamente adquirimos la sabiduría cuando nosotros despertamos en el corazón la sensibilidad a la intuición; es nuestro corazón el que la despierta.

Impersonalidad – Indiferencia

La indiferencia es permitir que el ser fluya sin que se identifique con el no ser. Cuando somos indiferentes al no ser, nos identificamos con el ser que ya somos.

Libertad

La libertad es la fluidez entre el individuo y el compartir, entre el yo y la comunión, el masculino que se autoafirma y el femenino que se fecunda, entre quien elije su vía y el que la puede compartir. Cuando nos diluimos mucho en el otro y en los otros nos confundimos, perdemos nuestra individualidad. Cuando nos afirmamos mucho en nuestro ego nos confundimos porque sacrificamos el mundo a la yoidad y renunciamos al nosotros.

Yo me libero cuando puedo estar en interdependencia responsable con otros; cuando me reconozco responsable de otros, cuando me ato a otros, es que atándome al corazón del otro es como nosotros obtenemos la libertad. No es renunciando al contacto, es intensificando el contacto y la impresión hasta encontrar el corazón de las cosas y de la gente, es así como nosotros podemos encontrar la libertad.

Realmente la única libertad permanentemente interior, es la libertad de opción, la libertad de optar es mi actitud.

Todo el edificio del alma está constituido con una sola materia prima, esa materia prima se llama libertad.